Compliance dejó de ser un concepto exclusivo de grandes corporaciones internacionales. Hoy, empresas de todos los tamaños en Argentina necesitan políticas de cumplimiento normativo claras, tanto para prevenir riesgos legales como para poder operar con socios comerciales, bancos e inversores más exigentes.
En términos simples, el compliance empresarial es el conjunto de políticas, procedimientos y controles internos que una empresa adopta para asegurar que su operación cumple con la normativa legal vigente y con sus propios estándares éticos.
¿Por qué es cada vez más relevante en Argentina?
La Ley de Responsabilidad Penal Empresaria (Ley 27.401) estableció la responsabilidad penal de las personas jurídicas por delitos como cohecho, tráfico de influencias o negociaciones incompatibles con el ejercicio de funciones públicas. Contar con un programa de integridad no solo reduce riesgos: en determinados casos, puede ser considerado por la justicia como un atenuante de responsabilidad.
Elementos básicos de un programa de compliance
- Código de ética y conducta que defina los principios y comportamientos esperados dentro de la organización.
- Canales de denuncia internos para reportar irregularidades de forma confidencial.
- Políticas anticorrupción claras, especialmente en la relación con funcionarios públicos y terceros.
- Capacitación periódica a directivos y empleados sobre los riesgos legales de la actividad.
- Auditorías y controles internos que verifiquen el cumplimiento efectivo de las políticas adoptadas.
"Compliance no es un documento: es una cultura organizacional sostenida en el tiempo."
Compliance como ventaja competitiva
Más allá de la prevención de riesgos legales, contar con políticas de compliance sólidas facilita el acceso a licitaciones públicas, fortalece la confianza de inversores y socios comerciales, y en muchos casos es un requisito excluyente para trabajar con empresas multinacionales o entidades financieras.
¿Por dónde empezar?
El primer paso es un diagnóstico de riesgos: identificar en qué áreas de la empresa existe mayor exposición legal (contrataciones públicas, manejo de terceros, relación con funcionarios, protección de datos, entre otras) para diseñar un programa de compliance a medida, en lugar de aplicar políticas genéricas que no se ajustan a la realidad del negocio.
En síntesis
Un programa de compliance efectivo combina código de ética, canales de denuncia, políticas anticorrupción, capacitación y auditoría interna, adaptado a los riesgos reales de cada empresa.
En VLG Abogados asesoramos a empresas en el diseño e implementación de programas de compliance e integridad, adaptados al tamaño y la actividad de cada organización.